La matrícula de la educación obligatoria podría reducirse a la mitad en 2070

En 2070 la cantidad estimada de estudiantes de la enseñanza obligatoria alcanzaría casi la mitad que en 2024. En total, serían unos 313.000 alumnos menos. Estas cifras forman parte del reporte La matrícula de la educación obligatoria, proyección de escenarios posibles, que presentamos el 27 de mayo.

En este reporte de nuestro Mirador Educativo ofrecemos proyecciones de matrícula hasta 2070 para educación inicial, primaria, media básica y media superior. Además, se presentan datos de primera infancia y algunas reflexiones acerca de los retos que estos escenarios plantean al sistema educativo nacional. El trabajo se elaboró a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística.

Evolución de la matrícula

Los datos fueron presentados por el investigador de nuestra Área Técnica Hugo de los Campos.

La evolución de la matrícula está determinada por tres factores: la disminución de la cantidad de niños y adolescentes, el hecho de que en algunos niveles educativos ya se alcanzó una cobertura cercana al total de la población objetivo y la mejora de la promoción. Por el efecto de estos tres factores, considerando todos los ciclos, en 2024 hubo casi 50.000 estudiantes menos matriculados que en 2012.

A la hora de efectuar las estimaciones, nuestros investigadores tomaron en cuenta la proyección de población y la cobertura (con base en datos de asistencia de la Encuesta Continua de Hogares). Las proyecciones asumen que las tasas de promoción se mantendrán estables. Si en el futuro más estudiantes avanzaran de grado sin repetir, la matrícula podría ser incluso menor a la calculada.

Para inicial se prevé que la matrícula continúe descendiendo hasta 2032, año en el que sería de 87.259 niños (22.000 inscripciones menos que en 2024). Luego, hasta 2040 ascendería, aunque sin alcanzar el valor de 2024. Posteriormente, se prevé un descenso sistemático hasta alcanzar en 2070 una matrícula que representaría el 60% de la de 2024.

En primaria se espera un descenso brusco de la matrícula porque las próximas cohortes de alumnos serán las nacidas en el período de mayor baja de la natalidad. La caída se verificará hasta 2036, con un descenso más pronunciado hasta 2032. Entre 2025 y 2032 se espera una caída promedio de más de 11.000 estudiantes por año, lo que equivale a una reducción cercana a 90.000 alumnos en ocho años. Se prevé un leve repunte entre 2037 y 2043, para pasar luego a un nuevo descenso, menos pronunciado que el de los primeros años, pero sistemático, hasta 2070. Al final del período analizado la matrícula sería el 48% de la de 2024.

Para media básica se espera que la matrícula continúe estable y empiece a descender bruscamente a partir de 2029. Este inicio de la caída coincide con la incorporación de las cohortes nacidas luego del descenso pronunciado de la natalidad, en 2016. Está prevista una pérdida de casi 60.000 adolescentes matriculados entre 2029 y 2039. La caída se detendría hacia 2043, aunque volvería a registrarse un descenso a partir de 2049. De esta manera, en 2070 la matrícula proyectada sería el 49% de la de 2024.

Finalmente, en media superior se espera un leve aumento de la matrícula hasta 2031, para comenzar luego una disminución similar a la proyectada para media básica. El descenso acumulado de matrícula entre 2033 y 2042 sería de unos 56.000 adolescentes.

Al tomar el escenario global de matrículas proyectadas, entre 2024 y 2036 la caída sería de 165.000 estudiantes. Este descenso proseguiría de manera más leve hasta 2041 y, tras un corto período de estabilidad, se produciría un nuevo descenso sistemático hasta 2070. La pérdida de matrícula al cierre del período estudiado se estima en 313.000 estudiantes respecto a 2024.

A partir de este panorama se configuran diferentes desafíos para la política educativa. De los Campos citó los siguientes: adecuar la oferta al volumen de población infantil y adolescente en cada área geográfica, elaborar estrategias para aumentar la cobertura en grupos menos favorecidos y reasignar recursos para mejorar la atención de la primera infancia.

Comentarios

En la sección de comentarios participaron la directora general de Inicial y Primaria, Gabriela Salsamendi, y el asesor en gestión de instituciones educativas privadas Aníbal González.

González resaltó que si se mantiene el presupuesto en educación, aumentaría la inversión por alumno. También que se debe intentar maximizar lo más posible el bono demográfico a nivel de calidad, equidad y eficiencia. Salsamendi afirmó que el reporte ofrece evidencia sustantiva para pensar la política educativa. Destacó la posibilidad de pensar escuelas distintas con ampliación del tiempo educativo en diferentes modalidades.

En el cierre, Martín Pasturino, presidente de nuestra Comisión Directiva, dijo que Uruguay tiene mucho para hacer ante la situación planteada por el reporte. Mencionó que hay conjunto de políticas que se pueden desarrollar que incluyen expansión de inicial, incremento de la cobertura, duplas docentes, tutorías y expansión del tiempo pedagógico. “Tendremos que discutir como país qué vamos a hacer”, finalizó.

 

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