Analizamos el impacto distributivo del gasto público en educación en Uruguay en 2024. Los hallazgos muestran que el Estado traslada el equivalente al 20% del ingreso de los hogares beneficiarios del sistema público de enseñanza como transferencia en especie por esta vía. También evidencian la relevancia de considerar no solo la orientación de la inversión hacia los sectores de menores ingresos, sino también la magnitud del gasto y la cantidad de personas alcanzadas.
El informe se titula Impacto distributivo del gasto público en educación en Uruguay en 2024. Estudia los recursos invertidos y ejecutados por el sector público a través de centros educativos públicos en los niveles obligatorios (inicial a media). Para evaluar su impacto distributivo se consideró cómo se distribuyen entre hogares de distintos niveles de ingreso (progresividad) y qué proporción representan respecto a los ingresos de esos hogares (incidencia media).
Los datos muestran que en promedio el Estado transfiere el equivalente al 20% del ingreso de los hogares beneficiarios a través del gasto educativo. Esta erogación resulta progresiva y reduce el coeficiente de Gini ─medida estadística empleada para medir la desigualdad económica─ en 0,03 puntos.
El impacto distributivo es mayor en educación inicial y primaria, debido a su amplia cobertura y a la importancia que este gasto tiene en relación con los ingresos de los hogares. En educación media, el mayor efecto redistributivo se observa en secundaria.
Los centros de tiempo completo y extendido presentan el mayor efecto redistributivo en inicial y primaria. Mientras que en media sobresalen los liceos con extensión del tiempo pedagógico en secundaria y los centros María Espínola en técnica.
Una constatación clave del informe es que la progresividad por sí sola no garantiza un alto impacto redistributivo. Además de beneficiar relativamente más a los hogares de menores ingresos, el gasto debe tener suficiente magnitud y alcanzar a una proporción amplia de la población. Por esto, gastos muy progresivos producen efectos limitados cuando su alcance poblacional o su peso dentro del gasto total son reducidos. En contraste, gastos con mayor cobertura o mayor magnitud, incluso con menor progresividad, pueden generar mayores efectos sobre la desigualdad.

